Vivienda. En Río Gallegos, una familia recibió la casa que había quedado inconclusa

El municipio, Cáritas y el Obispado terminaron una vivienda social interrumpida y se la entregaron a Valeria y su hija Lucía.

Entrega de llaves de una vivienda (foto: Alena Darmel / Pexels) — imagen ilustrativa genérica

Vivienda. Una familia de Río Gallegos recibió las llaves de la casa que había quedado inconclusa

Valeria Alarcón y su hija Lucía estaban dentro de un programa habitacional nacional que se interrumpió antes de terminar su casa; el municipio, Cáritas Diocesana y el Obispado local se unieron para completar la obra y entregarla en el Barrio Municipal de la capital santacruceña.

En Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, Valeria Alarcón y su hija Lucía recibieron las llaves de su nueva vivienda en el Barrio Municipal, después de que la obra hubiera quedado interrumpida en el marco de un programa habitacional nacional ejecutado originalmente a través de Cáritas Nacional. Cuando ese financiamiento se cortó, la familia quedó en una situación de vulnerabilidad habitacional que se extendió por un tiempo prolongado.

Ante esa situación, el municipio de Río Gallegos, Cáritas Diocesana y el Obispado local articularon una solución conjunta para completar la construcción con recursos propios y poder entregar finalmente la casa a la familia. “Tener una vivienda es dignidad”, resumieron los representantes de Cáritas durante el acto de entrega, en referencia al significado que tiene el acceso a la casa propia para las familias que atraviesan dificultades económicas.

La entrega se enmarca en una política habitacional municipal más amplia: según informó el municipio, el intendente Pablo Grasso ya lleva entregadas más de 100 viviendas durante su gestión, financiadas con fondos propios, muchas de ellas correspondientes a proyectos que habían quedado inconclusos tras la interrupción de programas nacionales de financiamiento en distintos puntos de la ciudad.

El caso de Valeria y Lucía se transformó así en un ejemplo puntual de una estrategia que combina al Estado local con organizaciones de la sociedad civil para sostener el acceso a la vivienda, en un contexto en el que numerosas familias de distintas provincias dependen de la articulación entre municipios, iglesias y cooperativas para completar obras que quedan truncas por recortes o demoras en el financiamiento nacional.

Para la familia, la mudanza representa el cierre de una etapa de incertidumbre y el comienzo de un proyecto de vida más estable, en una ciudad donde el acceso a la vivienda propia sigue siendo, como en buena parte del país, uno de los principales desafíos para los sectores de menores ingresos.