Longevidad. A los 114 años, no faltó a una elección desde el voto femenino

Rosa Micaela Puertas Quiroga, de 114 años, votó por última vez en 2023 y es una de las personas más longevas del mundo.

Persona depositando su voto en una urna. Imagen ilustrativa genérica, no corresponde a la protagonista real de la nota (banco de imágenes: Pexels, foto: Edmond Dantes).

Longevidad. A sus 114 años, una vecina de Buenos Aires nunca faltó a una elección desde que las mujeres pudieron votar

Rosa Micaela Puertas Quiroga nació en 1912, vivió la Guerra Civil española y hoy es una de las diez personas más longevas del mundo, según el registro internacional LongeviQuest.

Rosa Micaela Puertas Quiroga, nacida el 29 de septiembre de 1912 en el barrio porteño de Boedo, es hoy una de las personas más longevas del mundo: según el registro internacional LongeviQuest, ocupa el noveno lugar entre las personas vivas de mayor edad a nivel global. A sus 114 años, su historia es también un repaso por casi un siglo de vida política argentina: no faltó a una sola elección desde que las mujeres obtuvieron el derecho al voto en el país, y todavía votó en las elecciones primarias de 2023, a los 110 años.

Hija de un inmigrante español y de una mujer salteña, Rosa Micaela se mudó a España a los nueve años, tras la muerte de su padre por la gripe española. Allí se casó en 1935 con un pastelero austríaco que más tarde desarrollaría recetas para las fábricas Noel y Suchard, entre ellas las de los caramelos Sugus. El estallido de la Guerra Civil española, en 1936, la obligó a volver a la Argentina como refugiada, junto a su marido.

De vuelta en Buenos Aires, Rosa Micaela construyó una vida que atravesó buena parte de los grandes hitos del siglo XX argentino, desde la sanción del voto femenino en 1947 hasta las sucesivas transiciones democráticas del país. Su entorno destaca, sobre todo, su constancia: en más de siete décadas de voto habilitado para las mujeres, nunca dejó de acercarse a las urnas, ni siquiera cuando por su edad ya no estaba obligada a hacerlo.

Hoy, cada cumpleaños, Rosa Micaela pide un único regalo: una misa de agradecimiento por los años vividos. Su historia, compartida por su familia con medios argentinos, se sumó este año al reducido grupo de personas en el mundo que superaron el siglo de vida con una memoria y una vitalidad que sorprenden a quienes la conocen.

Casos como el de Rosa Micaela alimentan además el interés científico por la longevidad extrema, un campo de estudio en el que organismos como LongeviQuest llevan un registro mundial de las personas mayores de 110 años, con el objetivo de entender mejor los factores biológicos y de estilo de vida asociados a una vejez tan prolongada y activa.