Cine. Misiones es sede de un festival que reúne a cuatro países en 15 ciudades

La 23ª edición de Oberá en Cortos reúne 97 cortometrajes y 12 largometrajes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Sala de cine. Imagen ilustrativa genérica, sin relación con las sedes reales del festival (banco de imágenes: Pexels).

Cine. Oberá en Cortos reúne a cuatro países en su 23ª edición, con la actriz cubana Mirtha Ibarra como invitada

El festival misionero proyecta 97 cortometrajes y 12 largometrajes en 22 pantallas de 15 ciudades de Argentina, Brasil y Paraguay, bajo el lema “Creer, crear y ver cine entre fronteras”.

La ciudad de Oberá, en Misiones, es sede desde el martes y hasta el sábado de la 23ª edición del Festival Internacional de Cine Oberá en Cortos, uno de los encuentros audiovisuales más antiguos del norte argentino, que este año reúne producciones de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La programación incluye 97 cortometrajes y 12 largometrajes, distribuidos en 22 pantallas repartidas en 15 ciudades, con subsedes en los tres países vecinos.

La actriz y directora cubana Mirtha Ibarra, viuda del cineasta Tomás Gutiérrez Alea, llegó este año como invitada internacional de honor. Su presencia se enmarca en una Cátedra Abierta dedicada a la obra de Gutiérrez Alea, uno de los directores más influyentes del cine latinoamericano, y en una programación paralela que se proyectará también en La Habana, con muestras como “Ganadores 2025” y “Estrenos entre fronteras”.

El festival, que lleva 23 años consecutivos de funcionamiento ininterrumpido, incorporó este año una sala de cine privada de Oberá a su circuito de proyecciones y sumó la participación de vecinos de siete barrios de la ciudad, que presentaron cortometrajes propios como parte del Ciclo Cine Mandioca. La maratón audiovisual “Montaráz Entre Fronteras” convocó además a estudiantes universitarios de Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia.

El lema de esta edición, “Creer, crear y ver cine entre fronteras”, resume el espíritu con el que nació el festival: convertir a una ciudad mediana del interior misionero en un punto de encuentro regional para cineastas jóvenes, estudiantes y espectadores de distintos países, en una zona donde la frontera con Brasil y Paraguay es parte de la vida cotidiana.

La organización del festival depende en gran parte de la articulación entre instituciones locales, universidades y organismos de cultura de los cuatro países participantes, un esquema que el propio festival describe como clave para sostener durante más de dos décadas un evento de esta escala en una ciudad del interior del país.