Química verde. El CONICET busca una alternativa al cianuro industrial

Un equipo de La Plata avanza en un proceso que reemplaza al tóxico compuesto por un aditivo gastronómico común.

Foto ilustrativa genérica de un laboratorio de química (Pexels / Ivan S).

Química verde. Científicos del CONICET desarrollan una alternativa al cianuro para recubrir metales

Un equipo del CIDEPINT, en La Plata, avanza con un proceso que reemplaza al tóxico compuesto por glutamato monosódico, el mismo aditivo que se usa en la cocina.

Investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología de Pinturas y Recubrimientos (CIDEPINT), que depende del CONICET, la Universidad Nacional de La Plata y la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires, avanzan en un proceso que podría eliminar uno de los insumos más peligrosos de la industria metalúrgica: el cianuro. El equipo, integrado por Walter Egli, Paola Pary y Pablo Seré, desarrolla una alternativa bautizada CuGlu, que utiliza glutamato monosódico —un aditivo habitual en la gastronomía— para cubrir piezas metálicas con una fina capa de cobre.

El cianuro es, desde hace más de un siglo, la base del principal método de cobreado en galvanoplastia, el proceso que recubre metales para protegerlos de la corrosión o prepararlos para otros tratamientos. Egli explicó que los baños de cianuro son seguros mientras se mantienen en un nivel de acidez estable, pero que el riesgo aparece si esa solución se mezcla por accidente con otras: en ese caso se libera ácido cianhídrico, un vapor extremadamente tóxico. El riesgo es mayor en talleres pequeños, que muchas veces no cuentan con los controles de seguridad de una planta industrial grande.

El desarrollo argentino ya funciona de forma exitosa sobre acero estándar, el material más utilizado en la industria. El desafío actual pasa por lograr la misma adherencia en aleaciones como el zamak y el latón, y sobre todo en el acero inoxidable, donde el proceso todavía presenta fallas. Para resolverlas, el equipo incorporó equipamiento electroquímico de última generación, financiado por el Fondo para la Investigación Científica y Tecnológica de Buenos Aires (FITBA), que permite estudiar con precisión qué ocurre en la interfaz entre el nuevo recubrimiento y cada material.

Si el proceso logra estabilizarse en todos los metales, su impacto no se limitaría a la Argentina: la búsqueda de alternativas al cianuro es un problema que enfrenta la industria en todo el mundo, y una solución más simple y menos tóxica podría adoptarse en talleres de cualquier escala. Por ahora, el hallazgo platense es un paso más en una línea de investigación que combina química, seguridad laboral y cuidado ambiental.