Fauna. Nació un elefante marino en una playa de Mar del Plata
Una cría de elefante marino nació en una playa del norte marplatense y el municipio montó un operativo para protegerla en sus primeras semanas.
Fauna. Nació un elefante marino en las playas del norte de Mar del Plata y el municipio organiza un operativo para protegerlo
La cría, que ya cumplió su primera semana de vida, permanece junto a su madre en la arena mientras guardaparques y Defensa Civil montan un perímetro de seguridad para resguardarla de los principales riesgos: la curiosidad de los vecinos y los perros sueltos.
En las playas del norte marplatense, frente a lo que fue el Instituto Unzué, una hembra de elefante marino (Mirounga leonina) dio a luz a una cría que ya lleva una semana de vida. El nacimiento, poco habitual tan cerca de la ciudad, generó sorpresa entre vecinos y bañistas, que comenzaron a acercarse a la zona para observar al animal recién llegado.
Ante la novedad, el Departamento de Reservas Naturales y Guardaparques de la Municipalidad de General Pueyrredon, junto con Defensa Civil, instaló un perímetro de seguridad con cintas para mantener una distancia prudencial entre las personas y los animales. La bióloga Natalia Martino, a cargo del área, explicó que la madre amamantará a su cría durante tres o cuatro semanas, un período en el que la cría puede llegar a ganar entre tres y cinco kilos por día.
Según las autoridades, el mayor riesgo para el animal no son los curiosos sino los perros sueltos que circulan por la costa, por lo que se pidió a los vecinos no acercarse ni dejar a sus mascotas sin correa en la zona. Una vez finalizado el destete, la madre regresará al mar y la cría deberá aprender a desenvolverse por sus propios medios, como ocurre naturalmente con cada nueva generación de la especie.
El episodio es un recordatorio de que la fauna marina sigue elegiendo las costas bonaerenses para reproducirse: en la Argentina, la única colonia continental de elefantes marinos se encuentra en Península Valdés, mientras que el resto de los apostaderos de la especie están en islas subantárticas y antárticas. Mientras tanto, la cría, bautizada de manera informal “Alfredito” por los vecinos, sigue creciendo bajo la mirada atenta de guardaparques y guardavidas, que esperan verla partir hacia el mar ya fortalecida.