Solidaridad. Un pizzero corre 1300 km del Aconcagua al Obelisco

Un maestro pizzero bonaerense recorre a pie 1300 kilómetros entre el Aconcagua y Buenos Aires para visibilizar la lucha contra la desnutrición infantil.

Un corredor de montaña avanza por un sendero entre cerros (imagen ilustrativa, no es Facundo Pomponio ni el Aconcagua). Foto: Pexels.

Solidaridad. Es pizzero, ultrarunner y corre 1300 kilómetros para unir la cordillera con el Obelisco

Facundo Pomponio, maestro pizzero de Berazategui, promedia 50 kilómetros diarios en un desafío de unas tres semanas para visibilizar el trabajo de la ONG Pata Pila contra la desnutrición infantil.

Facundo Pomponio, pizzero certificado y ultrarunner oriundo de Berazategui, partió el 22 de octubre desde Las Cuevas, a 3557 metros sobre el nivel del mar, al pie del Aconcagua, con un objetivo ambicioso: llegar corriendo hasta el Obelisco porteño luego de recorrer 1300 kilómetros. Bautizó el desafío “ARG1300. De los Andes al Obelisco” y lo encara en etapas de unos 50 kilómetros diarios, acompañado por un equipo de apoyo de cuatro personas que se ocupa de la logística, la alimentación y la contención.

Pomponio es dueño de Michele Pizza e Amore, con locales en Berazategui y Quilmes, y está certificado como pizzaiolo por la Associazione Verace Pizza Napoletana. Antes de este desafío ya había corrido maratones, dos pruebas Ironman y un recorrido de 422 kilómetros entre Buenos Aires y Mar del Plata, pero ninguno de sus antecedentes tenía la escala de este cruce del país de punta a punta.

El objetivo de fondo es solidario: con cada tramo, Pomponio busca visibilizar y recaudar fondos para la ONG Pata Pila, que combate la desnutrición infantil y acompaña a familias en situación de vulnerabilidad, además de desarrollar acciones puntuales como la entrega de calzado infantil en la provincia de Salta.

El recorrido ya dejó atrás Mendoza y San Luis rumbo a Villa Mercedes, con temperaturas que rondaron los doce grados bajo cero en el arranque, en la cordillera. “Me sorprendió muchísimo la gente y el acompañamiento. Es una masa”, contó Pomponio sobre la respuesta que fue encontrando en el camino. Sobre la elección del punto de partida, explicó: “Quería que el inicio fuera en un lugar significativo, y qué mejor que salir desde la inmensidad de la cordillera, desde la base de la montaña más alta de América, y terminar en Buenos Aires”.

Todavía le quedan por delante Córdoba y Santa Fe antes de pisar el Obelisco, el cierre simbólico de un cruce que combina esfuerzo físico extremo con una causa que busca llegar a los chicos que más lo necesitan.