Conservación. Argentina se sumó a una red mundial que monitorea mamíferos
Especialistas del CONICET coordinan el despliegue de cámaras en al menos 15 sitios del país para relevar la fauna silvestre.
Conservación. Argentina se sumó a Snapshot Global, la red internacional que monitorea mamíferos con cámaras trampa
La iniciativa, activa en más de 20 países, buscará mapear entre octubre y diciembre la presencia de pumas, huemules, carpinchos y otras especies en distintos ecosistemas del país.
La Argentina se incorporó a Snapshot Global, una red internacional de monitoreo ecológico que utiliza cámaras trampa para relevar mamíferos terrestres de mediano y gran tamaño. La iniciativa, creada en Estados Unidos en 2019 y activa en al menos 23 países —entre ellos Brasil y Chile—, permite reunir datos comparables año a año sobre la presencia, distribución y dinámica poblacional de la fauna en ecosistemas muy diversos.
La coordinación local está a cargo de investigadores del CONICET: Sergio Lambertucci, del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (CONICET-Universidad Nacional del Comahue), junto a Ilaria Agostini y Sebastián Ballari, del Parque Nacional Nahuel Huapi. El trabajo se articula además con colegas de Estados Unidos y Chile, en un esquema que replica protocolos comunes para que los resultados de distintos países puedan compararse entre sí.
El protocolo de trabajo es exigente: cada área de estudio deberá contar con un mínimo de ocho cámaras distribuidas en al menos quince sitios distintos, separadas entre 200 metros y 5 kilómetros, instaladas a baja altura y sin atrayentes de olor, únicamente en modo fotografía. El relevamiento se concentrará entre el 1° de octubre y el 31 de diciembre de este año, y apuntará a especies de más de un kilogramo, como carpinchos, zorros, armadillos, felinos silvestres —puma y gato huiña— y el huemul, en peligro de extinción.
“Este esfuerzo colectivo permite abordar preguntas ecológicas y problemas de conservación a escalas mucho más amplias”, explicó Agostini sobre el sentido del proyecto. Además de mapear la distribución de las especies y sus zonas de superposición, la red servirá para medir el impacto de la actividad humana, el cambio en el uso del suelo, las especies invasoras y la efectividad de las áreas protegidas frente al cambio climático.