Tecnología. Pergolini lanzó Ato, un dispositivo con IA para adultos mayores

Ato es un asistente de voz con inteligencia artificial pensado para acompañar a personas mayores y combatir la soledad.

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Tecnología. Mario Pergolini presentó Ato, un dispositivo de inteligencia artificial para acompañar a adultos mayores

El asistente funciona sin pantallas ni teclados, conversa por voz, recuerda historias previas y permite que familiares envíen mensajes y reciban reportes de actividad.

Un desarrollo argentino busca ponerle tecnología a un problema cada vez más extendido entre la población mayor: la soledad. Se trata de Ato, un dispositivo de inteligencia artificial impulsado por el conductor y empresario Mario Pergolini junto al joven desarrollador Juan Cereigido, que ya está disponible para su envío en la Argentina.

El proyecto nació de dos historias personales que terminaron cruzándose. Cereigido lo concibió originalmente pensando en su abuelo, mientras que Pergolini se sumó como inversor tras buscar una solución de compañía virtual para su mamá, que es ciega. El resultado es un dispositivo que funciona ciento por ciento por voz, sin pantallas ni comandos complejos, pensado para usuarios que no necesariamente están familiarizados con la tecnología.

Ato no se limita a responder preguntas: conversa de manera proactiva, inicia diálogos por su cuenta y recuerda charlas anteriores con la persona usuaria, además de poder programar recordatorios como la toma de medicamentos. A través de una aplicación vinculada, familiares y cuidadores pueden enviar mensajes, configurar avisos y recibir reportes sobre la actividad diaria del dispositivo.

Antes de su lanzamiento comercial, el sistema pasó por una etapa de pruebas de más de un año en la que participaron más de 2500 adultos mayores, lo que permitió a los desarrolladores ajustar el comportamiento conversacional y la usabilidad del asistente para ese público específico.

El caso de Ato se suma a una serie de desarrollos locales que buscan aplicar inteligencia artificial a problemas concretos de la vida cotidiana, en este caso uno que suele quedar postergado en la agenda tecnológica: el acompañamiento de las personas mayores y de sus familias, muchas veces separadas por la distancia o las rutinas del día a día.