Salud. El CONICET avanza en una vacuna nasal contra el Chagas

Investigadoras de Rosario y Santa Fe redujeron el daño cardíaco de la fase crónica de la enfermedad en ensayos con animales.

Investigador trabajando con microscopio en laboratorio (imagen ilustrativa genérica, banco de imágenes Pexels, foto: Edward Jenner)

Salud. Un equipo del CONICET desarrolla una vacuna nasal contra el Chagas

Investigadoras de Rosario y Santa Fe lograron reducir el daño cardíaco de la fase crónica de la enfermedad en ensayos con modelos animales.

Un equipo de científicas argentinas avanza en el desarrollo de una vacuna de aplicación nasal contra la enfermedad de Chagas, una de las patologías desatendidas que más afecta a la región y que en la Argentina sigue siendo un desafío sanitario de peso. El trabajo es liderado por investigadoras del Instituto de Inmunología Clínica y Experimental de Rosario (IDICER), que depende del CONICET, en conjunto con el Laboratorio de Tecnología Inmunológica de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).

El prototipo, encabezado por las investigadoras Ana Rosa Pérez e Iván Marcipar, apunta específicamente a la fase crónica de la enfermedad, la etapa en la que el parásito Trypanosoma cruzi puede provocar un daño progresivo en el corazón. “La enfermedad de Chagas afecta principalmente al corazón, en aproximadamente el 30 por ciento de los individuos infectados”, explicó Pérez sobre la magnitud del problema que busca atacar el desarrollo.

En los ensayos realizados hasta el momento sobre modelos animales, la vacuna nasal mostró resultados alentadores: una reducción notable de la miocarditis y la inflamación cardíaca asociadas a la enfermedad, además de una disminución de las alteraciones electrocardiográficas propias de la fase crónica. Se trata de avances que, si se confirman en etapas posteriores de investigación, podrían abrir una vía de tratamiento hoy inexistente para millones de personas que conviven con el parásito sin manifestar síntomas durante años.

La vía de administración nasal, además, es una de las particularidades más destacadas del desarrollo: se trata de un método no invasivo y de aplicación sencilla, pensado para facilitar un eventual escalado hacia estudios en humanos más adelante. El Chagas, transmitido principalmente por la vinchuca, afecta a millones de personas en América Latina y continúa siendo, décadas después de su descripción, un campo activo de investigación científica en distintos centros del país.

El desarrollo se suma a una serie de líneas de investigación que distintos equipos del CONICET vienen impulsando en los últimos años contra enfermedades desatendidas, y refuerza el rol del sistema científico argentino en la búsqueda de soluciones a problemas de salud pública regionales con financiamiento y capacidades propias.