Oncología. Tres equipos argentinos avanzan contra el cáncer de mama
Investigadores del Conicet, con apoyo de la Fundación SALES, hallaron nuevos blancos terapéuticos para distintos subtipos del tumor.
Oncología. Tres equipos científicos argentinos encontraron nuevos caminos para tratar el cáncer de mama
Investigadores del Conicet, impulsados por la Fundación SALES, identificaron receptores, células inmunes y una proteína que podrían abrir tratamientos más precisos contra distintos subtipos del tumor más frecuente entre las mujeres.
El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado entre las mujeres en buena parte del mundo, y Argentina no es la excepción: se registran más de 20.000 casos nuevos por año. Frente a ese escenario, tres equipos de investigación del Conicet, financiados por la Fundación SALES a través de su programa “Cáncer con Ciencia”, presentaron avances que apuntan a tratamientos más específicos según el tipo de tumor que enfrenta cada paciente.
La bioquímica Claudia Lanari lidera un grupo que estudia los tumores luminales, los más frecuentes, responsables de más de siete de cada diez casos. Su equipo detectó que algunas pacientes tienen una variante particular del receptor de progesterona, hoy no utilizada como blanco de tratamiento, que podría responder a un antiprogestágeno. La hipótesis surgió de un ensayo breve en pacientes realizado en 2023 y hoy se profundiza en modelos preclínicos, junto con el desarrollo de un test diagnóstico más simple de aplicar en los hospitales.
Por su parte, la investigadora Estrella Levy, dentro del equipo que dirige José Mordoh, estudia un tipo particular de células del sistema inmunitario: las llamadas “NK adaptativas”, que surgen luego de una infección común y mostraron mantenerse más activas durante la quimioterapia que las células NK convencionales. Combinadas con anticuerpos terapéuticos ya existentes, podrían reforzar el ataque del propio organismo contra el tumor.
La tercera línea, a cargo de Mariana Salatino en el laboratorio de Gabriel Rabinovich, se concentra en la Galectina-1, una proteína que los tumores usan a su favor para propagarse hacia otros órganos y para desactivar a los linfocitos que deberían combatirlos. El equipo ya desarrolló un anticuerpo monoclonal capaz de bloquear esa función en modelos de laboratorio, aunque su llegada a pacientes todavía depende de varios años de ensayos clínicos.
Los tres proyectos conviven bajo el mismo paraguas de financiamiento de la Fundación SALES, sostenida por más de 155.000 donantes, y comparten un objetivo de fondo: avanzar hacia una medicina más personalizada, en la que el tratamiento se ajuste al perfil molecular de cada tumor y no a una fórmula única para todas las pacientes.