Divulgación. Dos biólogos argentinos recorren el mundo a bordo de un velero

Nicolás Lischetti y Belén Pérez cambiaron el laboratorio por un velero para estudiar y divulgar ciencia marina en vivo.

Velero navegando en el mar (imagen ilustrativa genérica, foto: Pexels).

Divulgación. Dos biólogos argentinos dejaron el laboratorio y recorren el mundo divulgando ciencia a bordo de un velero

Nicolás Lischetti y Belén Pérez, egresados de la Universidad Nacional de La Plata, viven hace años en el mar: combinan estadías a bordo con la difusión de ecosistemas marinos en redes sociales.

Nicolás Lischetti y Belén Pérez se conocieron en el primer mes de la carrera de Biología en la Universidad Nacional de La Plata y, trece años después, decidieron cambiar las muestras de laboratorio por el estudio de los ecosistemas marinos en su hábitat natural. Zoólogo él, ecóloga ella, la pareja tomó un curso de navegación a vela en 2020 y, en lugar del viaje por tierra que tenían planeado, compraron su primer velero a su propio instructor, amarrado en Puerto La Cruz, Venezuela.

Lo que iba a ser una escala de dos meses se extendió a seis y medio por trámites administrativos y dificultades económicas, financiados con ahorros propios y el aporte de sus familias. En julio de 2023 zarparon rumbo a Curazao, donde trabajaron seis meses en una tienda de insumos marinos para sostener el viaje, y a comienzos de 2025 llegaron a Panamá. Allí, además de navegar como tripulantes en la embarcación de una familia amiga rumbo a la Polinesia Francesa, cruzaron el Canal de Panamá y pasaron casi un mes en mar abierto.

Hoy viven a bordo del “Lupa”, un velero de 40 pies con tres cabinas que compraron tras vender su primera embarcación, y lo convirtieron en su hogar y en su fuente de ingresos: ofrecen estadías a bordo en San Blas, Panamá, con comidas, paseos por islas y salidas de esnórquel. En paralelo, divulgan ciencia marina verificada en redes sociales, combinando su formación académica con la experiencia de observar especies y ecosistemas en vivo.

“Estudiábamos con animales muertos, ahora la experiencia es asombrosa”, resumió la pareja sobre el contraste entre el trabajo de laboratorio y la vida en el mar. El camino no estuvo exento de imprevistos: en una travesía entre Aruba y Panamá, Nicolás se lastimó un dedo con la escalera del barco tras una pesca con arpón, y Belén debió suturarlo a bordo sin anestesia.

El proyecto no se detiene ahí: la pareja planea emprender la vuelta al mundo a mediados de 2028, con un itinerario que incluye Baja California, la Polinesia Francesa, Nueva Zelanda, Australia, Indonesia y Sudáfrica, antes de evaluar un regreso por mar hacia la Argentina.