Diseño. Cuatro pymes argentinas convierten residuos y tradición en negocio

De velas de parapente a tapas de botella, cuatro pequeñas empresas argentinas transforman materiales descartados en productos de diseño.

Detalle de una mochila de tela con hebillas metálicas. Imagen ilustrativa genérica (banco de imágenes: Pexels, fotógrafo: Alena Darmel).

Diseño. Cuatro pymes argentinas transforman residuos, tradición textil y diseño en oportunidades de negocio

De velas de parapente recicladas a canilleras hechas con tapas de botella, un relevamiento reciente muestra cómo pequeños emprendimientos del país combinan sustentabilidad, oficio y diseño para crecer.

Un relevamiento reciente identificó a cuatro pequeñas y medianas empresas argentinas que encontraron, cada una a su manera, un negocio rentable a partir de materiales descartados, oficios tradicionales y diseño de autor. Las cuatro experiencias, de rubros y provincias distintas, comparten una misma lógica: convertir un recurso subutilizado en un producto con identidad propia.

En la Ciudad de Buenos Aires, la marca Baumm recupera descartes de telas técnicas de deportes de acción -velas de parapente, paracaídas y kites fuera de uso- para confeccionar mochilas, bolsos y abrigos de edición limitada, dándole una segunda vida a materiales de alta resistencia que de otro modo terminarían como residuo.

En el Valle Calchaquí salteño, la comunidad de El Barrial lleva adelante el proyecto Linera Kamayana, que reactivó el cultivo de lino textil en la zona y armó un banco de semillas propio para producir fibra destinada a agrotextiles, recuperando un oficio agrícola que había quedado relegado.

Desde Santa Fe, la marca Fenikks fabrica canilleras deportivas de alta resistencia a partir de plásticos reciclados y tapas de botella recolectadas, y por cada par vendido dona otro a escuelas y clubes de barrios con menos recursos, sumando una dimensión solidaria a su modelo productivo.

A ellas se suma la joyera de autor Bárbara D’Ambra, que desde Buenos Aires elabora piezas artesanales en plata, bronce y alpaca. En conjunto, las cuatro experiencias reflejan una tendencia creciente entre las pymes argentinas: usar la escasez de recursos como punto de partida para la innovación, en lugar de un obstáculo.