Cardiología. Una válvula cardíaca argentina evitaría los anticoagulantes de por vida
CloverLife Sciences presentó una válvula cardíaca que busca igualar la durabilidad mecánica sin el riesgo de sangrado de los anticoagulantes.
Cardiología. Una startup argentina desarrolla una válvula cardíaca que no exige anticoagulación de por vida
La empresa CloverLife Sciences presentó en el 52° Congreso Argentino de Cardiología un dispositivo con recubrimiento de óxido de titanio que busca combinar la durabilidad de las válvulas mecánicas sin el riesgo de sangrado de los anticoagulantes crónicos.
Cada año se realizan en el mundo unas 500.000 cirugías de reemplazo de válvula cardíaca, y hasta ahora los pacientes debían elegir entre dos opciones imperfectas: una válvula mecánica, que dura toda la vida pero obliga a tomar anticoagulantes de forma permanente, con riesgo de sangrado, o una válvula biológica, que no requiere esa medicación diaria pero se degrada con los años y puede exigir una nueva cirugía de alto riesgo. Una startup argentina busca ahora terminar con ese dilema.
CloverLife Sciences, fundada por los médicos Osvaldo Amerio y Diego Cheja, desarrolló una válvula de arquitectura tricúspide que imita el flujo de una válvula nativa sana. Su innovación central es un recubrimiento de óxido de titanio pensado para inhibir la activación plaquetaria, el mecanismo que suele generar coágulos en las válvulas mecánicas tradicionales. La geometría del dispositivo ya fue validada mediante simulaciones de dinámica de fluidos computacional.
El desarrollo, en el que también participan investigadores de la Universidad Nacional de Misiones, superó ya estudios preclínicos y ensayos en modelos ovinos realizados en Francia, y mantiene conversaciones con la FDA de Estados Unidos de cara a futuras etapas regulatorias. La compañía acumula hasta ahora 1,6 millones de dólares en financiamiento, con respaldo de CITES —el fondo de venture capital del Grupo Sancor Seguros— y de la Fundación Barceló a través de su programa Incubando Salud.
El próximo paso es una ronda de inversión Serie A de 6,5 millones de dólares para iniciar los primeros ensayos en humanos. Tanto el Hospital Británico como el Hospital Italiano de Buenos Aires ya manifestaron interés en realizar el primer implante, y el equipo mantuvo además reuniones con un jefe de cirugía de un hospital de Washington. Los propios desarrolladores estiman que, si todo avanza según lo previsto, la aprobación regulatoria definitiva podría llegar hacia 2030.
Con patentes ya registradas en Estados Unidos y Europa, el proyecto se suma a una serie de desarrollos médicos argentinos que buscan escalar a nivel internacional, en un campo —la cardiología estructural— donde hoy dominan casi exclusivamente compañías multinacionales.