Salud. Una odontóloga entrena a su perra para calmar el miedo de sus pacientes

Nayla Sánchez Tobares incorporó a Hope, una Australian Labradoodle, a su consultorio para acompañar a chicos con miedo o dificultades sensoriales.

Perro de raza Labradoodle, similar a Hope, la perra que acompaña a la odontóloga Nayla Sánchez Tobares (imagen ilustrativa). Foto: JacLou-DL / Pexels.

Salud. Una odontóloga entrena a su perra para calmar el miedo de sus pacientes

Nayla Sánchez Tobares, que ejerce entre Ushuaia y Buenos Aires, incorporó a Hope, una Australian Labradoodle, a su consultorio para acompañar a chicos con miedo o dificultades sensoriales.

Nayla Sánchez Tobares es odontóloga, reparte su trabajo entre Ushuaia y la Ciudad de Buenos Aires, y hace más de un año sumó a su consultorio una herramienta poco habitual: Hope, una perra Australian Labradoodle que la acompaña en la atención de pacientes con miedo, angustia o dificultades sensoriales. La idea surgió en 2024, cuando viajó a Corea del Sur para presentar un trabajo académico y conoció allí a colegas que ya trabajaban con intervenciones asistidas con animales.

De regreso, mientras Hope todavía estaba en gestación, la odontóloga comenzó su propia formación en la Asociación Argentina de Terapia Asistida con Perros. Desde cachorra, llevó a la perra al consultorio de forma progresiva, para que se familiarizara con los sonidos, los olores y el movimiento del equipo odontológico antes de acercarla a los pacientes. Hope todavía está en proceso de formación: se prevé que rinda su evaluación de certificación en 2027.

En la práctica diaria, Hope no participa de todos los tratamientos: antes de cada sesión, el equipo evalúa el consentimiento de la familia, la seguridad y el bienestar de la perra. Cuando sí interviene, el primer paso no tiene nada que ver con los dientes: juega con el paciente para generar confianza antes de hablar de cualquier procedimiento. Uno de los casos que más repercusión tuvo fue el de una nena que llegaba derivada como última alternativa antes de un tratamiento en quirófano: la primera sesión fue en el pasillo, jugando con Hope, y terminó tocándole una canción con su ukelele.

“No podemos quedarnos solamente con que no se deja atender”, resume Sánchez Tobares sobre el enfoque que busca incorporar a su consultorio. Las familias piden turno puntualmente para ser atendidas junto a Hope, que además de perra de trabajo se convirtió en parte de la vida de la odontóloga: nació su hijo este año y, según cuenta, “los dos están creciendo juntos”. El objetivo a futuro es investigar de forma más sistemática el impacto de este tipo de intervenciones en la atención odontológica de pacientes que necesitan un acompañamiento individualizado.