Denominación. La peperina serrana logró su primer sello geográfico
La hierba nativa de las sierras de Córdoba y San Luis obtuvo un reconocimiento inédito que busca proteger su origen y mejorar su valor comercial.
Denominación. La peperina serrana de Córdoba y San Luis logró el primer sello de Indicación Geográfica otorgado a una hierba nativa silvestre en la Argentina
El reconocimiento busca proteger el origen de la planta aromática, fijar pautas de recolección sostenible y mejorar los ingresos de los productores que trabajan con ella desde hace generaciones.
La peperina, la hierba aromática nativa de las sierras de Córdoba y San Luis, obtuvo el sello de Indicación Geográfica (IG) para la variedad conocida como «peperina serrana». Se trata, según productores y técnicos que impulsaron la iniciativa, de la primera vez que se aplica este tipo de reconocimiento a una hierba nativa silvestre en el país, un hito para la biodiversidad y la economía regional de ambas provincias.
El proyecto fue impulsado por las agencias de extensión del INTA en Concarán (San Luis) y Villa Dolores (Córdoba), junto a la Facultad de Turismo y Urbanismo de la Universidad Nacional de San Luis, los ministerios de Ambiente de Córdoba y de Desarrollo Sustentable de San Luis, cooperativas y recolectores agrupados en la Red de Aromáticas de San Luis. El trabajo conjunto incluyó años de estudios sobre la calidad de la planta y su forma tradicional de recolección.
La variedad serrana se distingue por su concentración de mentona y pulegona, los compuestos que le dan su aroma característico y que la diferencian de otras peperinas, según explicaron especialistas del INTA Concarán. El sello fija además pautas específicas de recolección, secado y acopio para garantizar la calidad del producto, que un grupo de trabajo deberá controlar de manera permanente.
La peperina silvestre es, al mismo tiempo, un indicador de la salud del monte nativo, y su población enfrenta presiones por la recolección sin manejo, los incendios, el sobrepastoreo y el avance agropecuario. Por eso, además del impacto económico esperado —los productores podrán vender a un precio más alto gracias al sello—, el reconocimiento se piensa como una herramienta de conservación: ordenar la forma de cosechar la planta para asegurar que siga disponible en el monte serrano en el futuro.