Oncología. Un hallazgo del CONICET sobre cómo avanza el cáncer renal

El hallazgo, logrado en Mendoza, podría abrir camino a nuevos tratamientos y a biomarcadores para detectar antes la enfermedad.

Investigadora trabajando con un microscopio en un laboratorio (imagen ilustrativa genérica, banco de imágenes Pexels)

Oncología. Científicos del CONICET descubrieron cómo el cáncer renal transforma la grasa que lo rodea

Un equipo del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo reveló que el tumor renal modifica el tejido adiposo cercano y podría favorecer su propio avance, un hallazgo que abre la puerta a nuevos tratamientos.

Un equipo de investigadores del CONICET en el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (IMBECU), con sede en Mendoza, descubrió que el cáncer renal establece una comunicación bidireccional con las células grasas que lo rodean, modificando su estructura y su funcionamiento de una manera que podría favorecer el avance del tumor. El trabajo, publicado este año en la revista International Journal of Molecular Sciences, suma una pieza clave para entender uno de los tumores más frecuentes del sistema urinario.

El estudio, dirigido por Virginia Pistone Creydt e integrado por Matías Ferrando y Flavia Bruna, analizó muestras de tejido adiposo de donantes sanos y de pacientes oncológicos, obtenidas por el médico Leonardo Romeo, del Centro Urocuyo y el Hospital Español de Mendoza. Con ese material, el equipo pudo reproducir en el laboratorio, en modelos de estudio por fuera del organismo, lo que ocurre en el entorno inmediato del tumor.

Los resultados muestran que las células cancerígenas reprograman el metabolismo del tejido adiposo adyacente. “El tejido adiposo adyacente a los tumores renales sufre cambios en su estructura” y también en “los factores solubles que libera al medio”, explicó Pistone Creydt. Esos cambios, según explicó Ferrando, incrementan la capacidad de las células de migrar, un mecanismo asociado a la posibilidad de que el cáncer haga metástasis en otros órganos.

Más allá del hallazgo básico, el equipo ya piensa en su aplicación clínica. Ferrando remarcó que estos resultados permiten “desarrollar nuevos blancos terapéuticos” que podrían complementar los tratamientos oncológicos existentes. Además, plantean la posibilidad de usar biopsias líquidas de sangre y de orina para identificar biomarcadores vinculados al tejido adiposo, una vía que podría mejorar el diagnóstico temprano y el seguimiento clínico de los pacientes con cáncer renal.