Industria. Profertil avanza con una segunda planta de urea en Bahía Blanca
La empresa, bajo nuevo control accionario, eligió a Techint y a la italiana Saipem para los estudios de una inversión estimada en USD 2.000 millones.
Industria. Profertil avanza con una segunda planta que duplicaría su producción de urea en Bahía Blanca
Bajo el control de Adecoagro y la Asociación de Cooperativas Argentinas, la única productora de urea del país eligió a Techint y a la italiana Saipem para los estudios técnicos de una inversión estimada en USD 2.000 millones.
Profertil, la única empresa que produce urea en la Argentina, inició el diseño de una segunda planta en su predio del Parque Industrial de Ingeniero White, en Bahía Blanca, un proyecto que, de concretarse, duplicaría la capacidad de producción de la compañía. La firma ya produce unas 1,3 millones de toneladas anuales de urea granulada, con las que cubre alrededor del 60% del consumo interno del fertilizante; el resto hoy se importa.
La nueva planta tendría una capacidad de 4.450 toneladas diarias y una inversión estimada en USD 2.000 millones, según fuentes del mercado citadas en la prensa especializada. Para los estudios técnicos y de ingeniería, la compañía eligió a Techint Ingeniería & Construcción junto con la italiana Saipem, dos de las firmas con mayor experiencia en proyectos industriales de gran escala en el país.
El proyecto llega luego de un cambio accionario significativo: hasta 2025, Profertil pertenecía en partes iguales a YPF y a la canadiense Nutrien. Nutrien vendió su mitad a Adecoagro y a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA) por USD 600 millones, e YPF hizo lo propio poco después con Adecoagro por USD 1.200 millones. Hoy la compañía queda controlada en un 90% por Adecoagro y en un 10% por ACA.
Según trascendió, la evaluación técnica del proyecto demandará unos once meses, por lo que la decisión final de inversión y las bases de la construcción quedarían definidas hacia la segunda mitad de 2027. Si los plazos se cumplen, la obra podría completarse entre 2030 y 2032, después de entre tres y cinco años de construcción.
De avanzar, la ampliación le permitiría al país reducir su dependencia de la urea importada, un insumo clave para la fertilización de los principales cultivos de la agroindustria argentina, y consolidar a Bahía Blanca como uno de los polos industriales con mayor actividad de inversión del sur bonaerense.