Canotaje. Dos palistas argentinos salieron campeones del mundo en Entre Ríos
Néstor Pinta y Martín Mozzicafreddo ganaron el oro en K2 Máster en el primer Mundial de Canotaje Maratón disputado en la Argentina.
Canotaje. Dos palistas entrerrianos ganaron el oro mundial en el primer Campeonato de Canotaje Maratón disputado en la Argentina
Néstor «Piri» Pinta y Martín Mozzicafreddo, referentes históricos de la Regata Internacional del Río Negro, se consagraron campeones en la categoría K2 Máster C ante representantes de más de 40 países, en Gualeguaychú.
El Campeonato Mundial de Canotaje Maratón se disputa por primera vez en la Argentina y en Sudamérica, y ya tiene a sus primeros campeones locales: Néstor «Piri» Pinta y Martín Mozzicafreddo se quedaron con la medalla de oro en la categoría K2 Máster C (palistas de 45 a 49 años), en las aguas del río Gualeguaychú, en Entre Ríos.
La dupla completó las cinco vueltas del circuito, con tramos de acarreo en los que debieron sacar sus embarcaciones del agua, en un tiempo de 1 hora, 18 minutos y 33 segundos. Fue, además, su primera competencia mundialista juntos en ocho años, y la sexta medalla en un Mundial para Mozzicafreddo a lo largo de su carrera.
Pinta y Mozzicafreddo son, según los organizadores de la cita, los máximos ganadores de la historia de la Regata Internacional del Río Negro, con 15 victorias acumuladas en la clasificación general de esa prueba, un récord en esa competencia. El oro mundialista llegó así a coronar una trayectoria de más de dos décadas sobre el agua.
El Mundial, que reúne a palistas de más de 40 países en Gualeguaychú, continuará hasta el 25 de octubre: las categorías Máster se disputaron el 19 y el 20, mientras que entre el 22 y el 25 competirán las divisiones Junior, Sub 23 y Senior, donde la Argentina buscará sumar más medallas en la que es, por primera vez, una cita mundialista con sede en el país.
Para el remo y el canotaje argentino, con fuerte arraigo en clubes de Entre Ríos, Santa Fe y Buenos Aires, tener un Mundial de esta envergadura en casa representa además una vidriera poco frecuente: la posibilidad de mostrarle al mundo la infraestructura fluvial del país y, al mismo tiempo, motivar a nuevas generaciones de palistas a sumarse a una disciplina que sigue dando medallas internacionales pese a la escasa visibilidad que suele tener fuera de estas citas.